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Archivo de la categoría: Cine & Televisión

29 de septiembre de 2013. No sé ustedes, pero yo ya tengo la fecha señalada en el calendario. Es el día en el que se estrena -por fin- la esperada tercera temporada de Homeland. Si aún no han visto las temporadas precedentes pese a los muchos elogios, premios y recomendaciones que la serie ha obtenido –de los que doy por hecho se han enterado, puesto que la serie se ha convertido en un auténtico fenómeno-, aún están a tiempo.

A mí me puede el ansia. Estoy expectante, angustiada, intrigada. Me muero de ganas.

Creo que coincidirán conmigo en que una de las principales bazas de la serie es su protagonista, la agente de la CIA Carrie Mathison. Curiosamente, es un personaje con el que de primeras nadie se identifica pero con el que inevitablemente acabas emocionalmente vinculado. Quieres saber qué va a ser lo próximo que va a hacer, cómo va a salir de esta, si superará su próxima caída, si realmente estaba en lo cierto.

Por eso y por las siguientes 10 razones, amamos a Carrie Mathison:

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-Porque está loca. Trastornada, desquiciada y bipolar diagnosticada. Como una cabra, regadera, cencerro, juntos y revueltos. Más allá de su desequilibrio mental y emocional, Carrie nos encanta porque es muy intensa. Es impredecible y vive sus emociones al límite. Y ya estábamos un poco hartos de pánfilas tipo Meredith Grey.

Porque es brillante. Tan loca como inteligente. Tiene un talento natural, es capaz de ver las cosas desde una perspectiva distinta a la de los demás, de fijarse en los detalles y conectar puntos antes que cualquier otro. Su mente trabaja muy deprisa, pero esta precipitación es culpable de hacerle pasar de lo más alto a lo más hondo en más de una ocasión.

-Por su relación paterno-filial con Saul. Que la foto no dé lugar a engaño, porque la mayoría del tiempo que Carrie pasa con Saul o están discutiendo o ella está llorando sin parar. Su relación es un vaivén, porque Carrie es de naturaleza desconfiada y no está dispuesta a escuchar aquello que no quiere oír, y Saul es el único que le dice lo que opina sin miramientos. Aun así, Saul es su punto de referencia, algo más que su mentor, es a quién acude tras todos sus traspiés emocionales, la única persona de la que verdaderamente se fía, la persona cuya opinión más valora.

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-Porque rompe las reglas. No lleva nada bien la sumisión a la autoridad. Está tan obsesionada con su objetivo y confía tanto en su capacidad, que no se pone límites, se sacrifica. Sus métodos son poco comunes, pero resultan efectivos. Va por libre y por eso nos gusta.

-Por sus trajes. Hace mucho que no veía una protagonista femenina cuyo aspecto fuere tan secundario. Casi sin maquilar, muchas veces despeinada y con trajes sobrios y discretos. Su personalidad es tan arrolladora que es innecesaria la más mínima concesión a su imagen para distraer la atención del espectador.

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-Porque se deja llevar por su intuición. Aunque completamente racional, Carrie se mueve por impulsos. Confía plenamente en su intuición, que suele ser acertada, y se deja guiar por ella.

-Por sus corchos. Llega un punto en que necesita poner en orden lo que pasa por su cabeza y éste suele ser el resultado:

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-Porque es temeraria y decidida. Pelea por lo que cree y no descansa hasta conseguir demostrar que está en lo cierto. No cede, supera los obstáculos y no se deja amedrentar. Aventurera y apasionada, pierde la percepción del peligro en la persecución de sus fines. Pide perdón antes que permiso y, ya sea con mayor o menor éxito, siempre arriesga.

– Porque sucumbe a sus debilidades. Ante todo, Carrie es una mujer frágil y ello es una constante en todos los capítulos de la serie. En contraste a su valor y su agudeza, ella es tremendamente vulnerable. Está sola. Es víctima de sus flaquezas.  Se involucra emocionalmente y ello pone en riesgo su trabajo e incluso su salud. Está en una lucha constante consigo misma y sus caídas son estrepitosas. No tiene término medio.

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-Por Claire Danes. Cualquiera que haya leído esta lista y no haya visto a Carrie en acción, estará pensando que es un personaje bastante insoportable. Y puede que en esencia lo sea, pero la interpretación que hace Claire Danes del personaje es un escándalo. Aporta un cierto equilibrio entre los estados maníaco-depresivos y la completa euforia por los que pasa Carrie, sin caer en la sobreactuación. Lo dicho, un escándalo.

Calíope.


“Esto promete. Lo nuevo de Aaron Sorkin

Les confesaré que a pesar de ver series muy por encima de mis posibilidades (me encanta esta expresión) aún me queda mucho camino por recorrer. Entre otras muchas, no he visto El ala oeste de la casa blanca  The West Wing para los más pedantes-. Mis conocimientos sobre Aaron Sorkin, creador de la mentada serie, además de ganador de un Oscar por el guión de “La red social”, eran bastante limitados cuando leí que a Carlos Alsina se le ponían los dientes largos ante la perspectiva de la última de sus creaciones: The Newsroom. Así que, movida por esa fuerza irresistible que se apodera de mí cada vez que descubro una serie que me llama la atención, me lancé a ver el piloto desprovista de prejuicios o especiales expectativas.

Ahora sé que debí de ser la única de todo el planeta. Porque había una muchedumbre esperando al señor Sorkin bolígrafo en mano, dispuesta a hacer sangre con una crítica ferozmente detallada o a ensalzar su obra llegando a unos extremos que habrían hecho enrojecer a más de uno. Estos últimos eran una minoría.

The Newsroom, que se estrenó en Estados Unidos el pasado junio y ha aterriza en la parrilla española hace apenas una semana gracias a Canal +,  muestra el funcionamiento de un programa de informativos de la cadena ficticia ACN. Will McAvoy (Jeff Daniels) es el presentador estrella, a la par temido y admirado, que destaca por su imparcialidad y correción a la hora de presentar las noticias. Hasta que ocurre esto:

Este incidente supone un punto de inflexión, que se verá magnificado con la llegada a la cadena de la nueva productora y ex de Will, Mackenzie MacHale (Emily Mortimer). Juntos, bajo la supervisión de Charlie Skinner (Sam Waterston) y con la ayuda de Jim (John Gallagher), Maggie (Allison Pill), Don (Thomas Sadoski), Neal (Dev Patel) y Sloan (Olivia Munn) darán una vuelta de tuerca a los informativos tal y como se conocen hasta el momento para crear un programa, “News Night 2.0”, en el que se intenta evitar la dependencia de las audiencias y las imposiciones de los tiburones de la industria en aras de la coherencia, la exactitud y la veracidad; en definitiva, tratar al espectador de manera inteligente ofreciéndole toda la información de manera contrastada y rigurosa, haciendo un periodismo crítico.  La trama transcurre en 2010-2011 y cada capítulo trata acontecimientos verídicos tales como  la promulgación de la ley de inmigración de Arizona, el derrame de petróleo de Deepwater Horizon o la muerte de Osama Bin Laden. Aquí es donde empiezan los problemas para Sorkin.

En primer lugar, porque muestra cómo debieron haberse contado correctamente en su día todos estos episodios, lo que ha conllevado una marea de críticas aludiendo al tono sermoneador de la serie, el dar lecciones de periodismo en cada capítulo. En segundo lugar, porque, además del feroz rapapolvo al periodismo mediocre y populista, presenta en más de una ocasión un claro blanco de sus ataques: el Tea Party,  movimiento político estadounidense que representa la versión más “escorada” a la derecha del partido republicano. Es por ello que muchos se han visto ofendidos por un posicionamiento político tan voraz que se ha llegado a contemplar como maniobra de influencia de cara a las próximas elecciones en EEUU.  Tampoco ha gustado el tono prepotente que envuelve al guión, los diálogos rápidos y complicados, discursos que se sueltan del tirón, el escaso realismo con el que verdaderamente un programa de informativos se enfrentaría a este tipo de sucesos, lo estridente de algunos personajes o las idas y venidas en las relaciones personales de los mismos. Los medios norteamericanos han sido sentenciosos: el Washington Post,  afirma que “está repleta de un incesante parloteo”, la revista Time, la señala como “intelectualmente autosuficiente”, The New Yorker emplea calificativos como “gritona”, “santurrona” o “pésima” y la acusa de “tratar a la audiencia como si fuera profundamente estúpida”.

No comparto esa opinión.

Es cierto que The Newsroom flaquea en varios puntos y que por ello no pasará a la historia como una genialidad, pero no por ello deja de ser un buen producto. Peca de un posicionamiento político excesivo y de cierta irregularidad en su desarrollo combinando capítulos apasionantes con otros más anodinos, pero, a mi parecer, merece la pena ser vista. El propio Sorkin señaló ante quienes tachaban su obra de poco realista, que tampoco su instituto era como el de Glee, remarcando reiteradamente que la única intención que perseguía era la de entretener al público. Aunque puede que esto último no sea del todo cierto, es esa la perspectiva desde la que hay que enfrentarse a esta serie.

Hay que impregnarse del idealismo de sus personajes, de su motivación por hacer las cosas de manera correcta, de la defensa de un periodismo crítico que esté a la altura de las circunstancias. Sorkin manifiesta continuamente las debilidades de sus personajes, los cuales tropiezan continuamente con la misma piedra, contraponiendo su torpeza sentimental y personal con su magnitud profesional y su dedicación. Vale, sí, nadie habla como en sus diálogos, ni suelta vehementes alegatos del tirón sin titubeos, ni tiene semejantes enfrentamientos verbales día a día delante de toda la oficina, ni monta numeritos de semejante calibre. Tampoco los hay tan apasionados, estridentes, intensos e incluso histriónicos como muchos de sus personajes. O quizás sí. Quizás deberíamos elevar el nivel de nuestro discurso y actuar con la misma pasión para defender nuestros ideales.

Vean y juzguen ustedes mismos, en cualquier caso, no les dejará indiferentes.

Queda visto para sentencia.

Calíope.


Proliferación futbolística, la de la última semana y media. La cosa es bastante sencilla, cuando hay poco pan, toca mucho circo, y qué mejor escenario circense que la Eurocopa. Previas, crónicas, debates, los goles de la jornada, probabilidades, equipo revelación, el 11 ideal, lesiones, ¡podemos!, partido a las 18:00, partido a las 20:45, sanciones, declaraciones. Y llegamos a cuartos y empieza lo emocionante de verdad, todo a un partido, tensión, final, a jugarse el todo por el todo. Como para pensar en otra cosa.

Pero no se asusten (o no se hagan ilusiones) porque no tengo intención de hablar de fútbol. Que me gusta mucho, oigan, pero creo que mis comentarios técnicos y mi crítica constructiva no deberían trascender de los oídos de mi condescendiente padre, que no me rechista. Porque los hay bastante más entendidos que yo, como se pueden imaginar.

Lo que quiero proponerles es que amplíen sus horizontes con recomendaciones provenientes de los países clasificados para cuartos de final, por si no tienen suficiente con el circo futbolístico para evadirse de los problemas.

 

REPÚBLICA CHECA

Si no han visto la película Once, se la recomiendo fervientemente. Gracias a ella conocí a Markéta Irglová, músico y cantante procedente de la República Checa. Comenzó a tocar con apenas 7 años, y hoy en día, con tan sólo 24, puede enorgullecerse de haber participado en la citada película, formar parte del grupo The Swell Season y haber lanzado su primer disco en solitario en 2011, Anar.

En Once, interpreta a una inmigrante checa que vende flores en la calle, que compone canciones pero nunca ha tenido el valor de interpretarlas en público. Hasta que conoce al irlandés Glen Hansard, músico callejero con el que comparte una pasión, la música, encontrando con él una conexión especial, que traspasa la pantalla.

No se aborda el tema desde la sensiblería, sino que se parte de la fantástica química entre los personajes, que tienen en común la búsqueda de un sueño y la música como denominador común, pero cuya vida tiende a distanciarse por los factores políticos, sociales y raciales que les separan. Preciosa su BSO, compuesta por el propio Glen, con la ayuda de Marketa. Les dejo la canción que acompaña uno de los momentos más entrañables, cuando ambos tocan por primera vez juntos: Falling Slowly, ganadora del Oscar ala Mejor Canción Original en 2007.

Ahora bien, su relación con Glen Hansard trasciende de la gran pantalla, ya que junto a él forma parte del grupo The Swell Season desde el año 2006.  Sonidos acústicos, melodías delicadas, que alcanzan momentos álgidos de desgarradora belleza. La fragilidad de Markéta Irglová es el complemento perfecto a la pasional interpretación de Glen Hansard.

Para los seguidores de este dúo,  visionado obligatorio del documental que comparte nombre con el grupo, y que muestra los entresijos de los dos años de conciertos, actuaciones y viajes que prosiguieron a Once.

(Vale, en realidad quien me encanta es Glen Hansard -toca en Bilbao el próximo 10 de julio, por cierto- pero, entiéndanlo, las posibilidades de que Irlanda se clasifique son nulas)

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GRECIA

 

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Itaca

pide que el camino sea largo,

lleno de aventuras, lleno de experiencias.

No temas a los lestrigones ni a los cíclopes

ni al colérico Poseidón,

seres tales jamás hallarás en tu camino,

si tu pensar es elevado, si selecta

es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.

Ni a los lestrigones ni a los cíclopes

ni al salvaje Poseidón encontrarás,

si no los llevas dentro de tu alma,

si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.

Que muchas sean las mañanas de verano

en que llegues -¡con qué placer y alegría!-

a puertos nunca vistos antes.

Detente en los emporios de Fenicia

y hazte con hermosas mercancías,

nácar y coral, ámbar y ébano

y toda suerte de perfumes sensuales,

cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.

Ve a muchas ciudades egipcias

a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.

Llegar allí es tu destino.

Mas no apresures nunca el viaje.

Mejor que dure muchos años

y atracar, viejo ya, en la isla,

enriquecido de cuanto ganaste en el camino

sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.

Sin ella no habrías emprendido el camino.

Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.

Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,

entenderás ya qué significan las Itacas.

Kostantinos Kavafis

(traducción, Pedro Bádenas dela Peña)

Probablemente, el poema más emblemático de Kostantinos Kavafis (1863-1933), uno de los más importantes poetas griegos del siglo XX. Ítaca (1901), inspirado en el viaje de regreso a casa de Ulises, no es sino una oda a la vida, una metáfora en la que la vida se presenta como trayecto, como viaje; en la que no es importante nuestra meta, nuestro destino, sino qué experiencias vivimos y cómo nos enriquecemos en nuestro caminar.

Queda visto para sentencia.

Calíope.


Me resulta muy difícil dar con una serie que me sorprenda. No me malinterpreten, soy “seriéfila” y considero que vivimos un momento de esplendor, con series de calidad que perdurarán en la memoria y que han llegado a destronar a la gran pantalla en más de una ocasión. Aún así, es complicado encontrar una serie con personalidad, que rompa las normas no escritas de la producción televisiva y que pese a ello mantenga un alto nivel.

Pero yo la he encontrado. La descubrí hace un par de años y se ha colado entre mis favoritas. In Treatment (“En terapia”) no es una serie al uso, es teatro llevado a la televisión.

 In Treatment , que fue estrenada en enero de 2008 por la cadena estadounidense HBO, es un remake de una serie israelita (Be Tipul) que muestra en cada episodio una sesión de terapia entre Paul Weston (interpretado por Gabriel Byrne, ganador de un Golden Globe por tal rol) y los cuatro pacientes que conforman cada temporada. Los episodios se organizan por días de la semana, en cada uno de los cuales se nos presenta a un personaje. En la primera temporada:

Los lunes es el turno de Laura (Melissa George), joven anestesista en conflicto con sus relaciones amorosas, eróticamente obsesionada con Paul.

Los martes, de Alex (Blair Underwood), oficial de la marina que acaba de volver de Irak donde, por error, mató a 16 niños en una misión.

Los miércoles, Sophie (Mia Wasikowska). Gimnasta olímpica adolescente en crisis familiar y con tendencia autodestructiva.

Los jueves Jack y Amy (Josh Charles y Embeth Davidtz), matrimonio que hace aguas ante la indecisión de continuar o interrumpir el embarazo de Amy.

Y los viernes, es Paul quien visita a su mentora y psicóloga Gina (Diane Wiest)

El principal atractivo de esta serie es la soberbia interpretación de sus actores y su guión. Hacen posible que – pese a que los 25 minutos de cada capítulo estén rodados en la misma habitación, apenas haya escenas de exteriores, ni grupales o colectivas, tampoco escenas de acción al uso, ni fogosos encuentros a los que el panorama televisivo actual nos tiene acostumbrados- no nos despeguemos ni un minuto de la pantalla.

Esta puesta en escena, sin artificio alguno, logra un nivel de intimidad entre el espectador y los personajes abrumador. Los episodios apenas cuentan con música, y aun así consiguen una intensidad espeluznante gracias a las batallas verbales entre Paul y sus pacientes.

Desgraciadamente, sólo cuenta con tres temporadas, ya que en marzo de 2011 la serie fue cancelada. Mas no pierdan la esperanza, HBO comunicó en su día que si bien no tenían intenciones de emitir una cuarta temporada, estaban “estudiando la posibilidad de seguir contando estas historias”.

Atención: no se empachen y en una tarde vean 8 capítulos seguidos, porque se cansarán. Es una serie para ver diariamente (HBO la emitió inicialmente a razón de capítulo/día, de lunes a viernes), poco a poco, pero sin dejar que pasar grandes lapsos de tiempo entre episodios o no podrán ponerse en situación y perderán los detalles y la profundidad de la trama.

Inigualable el derroche de calidad y talento de esta producción, no pueden dejarla pasar de largo. Es una delicia.

Queda visto para sentencia.

Calíope.


Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello,
que en mi juventud me deslumbraba;
aunque ya nada pueda devolver
la hora del esplendor en la hierba
de la gloria en las flores,
no hay que afligirse.
Porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo.

 Práctico y melancólico poema que escribe William Wordsworth y  posteriormente dará nombre a una película dirigida por Elia Kazan en 1961.

Dedico mi entrada a este filme por ser uno de los que más me impactó y que definiría a grandes rasgos como una película “especial”.

 La historia gira en torno a dos enamorados, Deanie y Bud y al conflicto existente sobre el mantenimiento de relaciones sexuales antes del matrimonio. Los impedimentos para casarse serán fruto de las diferencias sociales entre ambas familias así como la influencia y presión que éstas tienen sobre los protagonistas.

Es un drama romántico, pero no puede resultar más encantadora la pareja formada por un joven y atractivo Warren Beatty y una espléndida Natalie Wood.  Forman un dúo cinematográfico insuperable que derrocha grandes dosis de fuerza, pasión,  osadía y dolorosa angustia.

 

He visto varias veces esta película y creo que en ninguna de ellas he podido evitar llorar desconsoladamente.  Es tan realista que asusta;  Asusta la idea de no conseguir lo que uno quiere; de disiparse en sí mismo, de llegar al delirio;  asusta enormemente el solo pensamiento de perder lo que uno ama; asusta el desconcierto por no haber perseverado más en la lucha o la sola idea de haber hecho demasiado; los proyectos si no son como se habían planeado; el volver y no encontrar lo que uno tanto anhela; la aceptación de lo que pudo ser y no fue; y el seguir viviendo a pesar de las heridas, a pesar de la belleza que tuvo aquello…

 Pero también hay un hueco para la esperanza, y en un entorno enormemente dramático, esta película transmite ilusión. La ilusión de tener en propiedad ese recuerdo que no puede sernos arrebatado por nadie; ese recuerdo al que en momentos de dificultades acudiremos siempre; ese recuerdo que en numerosas ocasiones será nuestro único refugio, nuestro único aliento; ese recuerdo en el que tenemos que trabajar en vida, cuando queremos, cuando tenemos fuerza y pasión, para que sea nuestro único consuelo si alguna vez creemos estar prácticamente muertos. Queda visto para sentencia….

Érato

 

 

 

 

 

 



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