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“Amor platónico: Tipo de amor que se expresa de una forma intelectual y no física. Idealización del amor que centra sus valores en la lejanía de un carácter material −terrenal o mundano−. Amor inalcanzable, cuyo objeto no se puede materializar.”

Existe un tipo de músicos con los que cada vez que suena una de sus canciones te da un vuelco el corazón como cuando empiezas una relación con una persona y te das cuenta de que te está llamando por teléfono. Te embarga esa emoción y esos nervios, el saber que has descubierto algo genial y que nadie te lo va a poder arrebatar. Un tipo de músicos cuyas canciones no vinculamos a un recuerdo, a una persona o a un momento determinado. Músicos que trascienden de tu estado de ánimo. Que puedes escuchar en todo tipo de circunstancias y cuya voz te transporta a  otro mundo. A los que les perdonas todo. Músicos que dentro de 20 años te seguirán emocionando de la misma manera que ahora.

Amores platónicos musicales.

Si mis obsesiones con canciones o grupos son constantes, no menos frecuentes son estos enamoramientos platónicos que siempre llegan por sorpresa y se aferran a mí de manera que me es imposible dejarlos ir. Engrosan mi lista Glen Hansard, Johny Cash, Van Morrison o Ray LaMontagne, entre otros.

Y él. The Tallest Man on Earth.

 

“So now he’s buried by the daisies,

so I could stay the tallest man in your eyes, babe.”

Todos mis amores platónicos musicales tienen en común aquello que precisamente les identifica, una voz particular. En el caso de The Tallest Man on Earth, es la voz unida a una guitarra su seña de identidad. No sólo porque domina el instrumento de manera envidiable sino porque parece que va indisolublemente unida a su voz. Él mismo ha afirmado en más de una ocasión que raramente graba las pistas de voz y las de guitarra por separado y el resultado es una simbiosis perfecta.

Leía en una reseña sobre uno de sus conciertos que The Tallest Man on Earth es el hombre de las mentiras. Por aquello de que al escucharle por primera vez, desprovisto de información, uno  se lo imagina, alto y resuelto, en una zona rural de la América profunda. Curiosamente, nada de ello es cierto.

Kristian Matsson, de nombre artístico The Tallest Man on Earth, es un joven sueco de aspecto tímido que, con sus 1,80 metros de altura  difícilmente pasa por el hombre mas alto del mundo. Ahora bien, cuando coge la guitarra y se enfrenta al público, se crece. Su voz y su forma de tocar tienen tanto carisma que sobrepasa cualquier apariencia de debilidad. Es contundente en su actuación, desgarradoramente potente en su fragilidad. Yo ya había caído por completo en sus redes cuando me enteré de que, presentando su primer disco Shallow Grave, fue telonero de Bon Iver (otro de mi lista). Amor profundo, de los que te permiten perdonar esas camisetas de tirantes.

“Sometimes noise is just your mind”

Inspirado por las más grandes leyendas del folk anglosajón y con un pleno dominio del inglés, ha conseguido escapar de la sombra de Dylan, que le acecha y antecede en sus actuaciones, enmascarando las comparaciones con su auténtico talento, dejando que sea su música la que hable por él.

Una voz muy personal, el finger-picking con la guitarra y unas letras poéticas son la premisa de los tres discos que ha publicado en apenas cuatro años (Shallow Grave, The Wild Hunt y There’s no leaving now) y del EP que vio la luz en 2010 compuesto por cinco canciones (Sometimes the blues is a passing bird). Si bien es cierto que en There’s no leaving now introduce algo más de instrumentación para acompañar sus canciones, para nada pierde la esencia de los discos anteriores. Podríamos calificarlo como de música en estado puro, sin ningún artificio.

“To see through a fearless eye 
And know that danger finally goes away 
Still you’re trying 
But there’s no leaving now.”

Tocó el pasado otoño en Madrid, Barcelona y San Sebastián y me fue imposible asistir a ninguno de sus conciertos. Me he enterado de que vuelve en noviembre a Barcelona con motivo del Voll-Damm Festival Internacional de Jazz. Y esta vez, cualquiera que sea el impedimento que se presente, lo sortearé removiendo cielo y tierra, porque no pienso perdérmelo.

“Why are you stamping my illusion?
Just cause I stole some eagle’s wings
Because you named me as your lover
Well, I thought I could be anything.”

Calíope.

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