Aunque me dé vergüenza admitirlo, mis conocimientos filosóficos son de lo más limitados. Se remontan a aquellas maravillosas clases del bachillerato (quienes compartieron conmigo profesora sabrán de lo que hablo) y a algún que otro libro o artículo leído esporádicamente con posterioridad. Lo básico, vamos. Recuerdo a Aristóteles como un tipo sensato, por aquello de que la virtud se encuentra en el término medio. Es algo a lo que no paro de dar vueltas, al término medio. Como modo de vida me parece de lo más razonable, pero al intentar aplicarlo a cuestiones más prosaicas (o completamente frívolas, más bien) tengo serios problemas. He encontrado mi vía de escape en la frase –atribuida a Oscar Wilde- que dice así: “todo con moderación, incluyendo la moderación.

Veo abierta una brecha que me sirve de excusa perfecta para eludir lo anodino de la moderación y la mesura en lo que a hábitos intrascendentes se refiere. Me explico.

Me gustan los libros de más de 500 páginas y los poemas de menos de 10 versos. Los platos muy picantes, las esculturas muy altas y los pintalabios muy oscuros. En lo que a moda se refiere, desafío al término medio sin ningún remordimiento. Soy de bolsos enormes o diminutos y mis faldas oscilan entre la desaprobación de mi padre (por cortas) y el hartazgo de mi madre y la lavadora (por largas). Este todo o nada queda especialmente patente en mi gusto por la joyería, donde paso sin vacilar de lo más barroco a lo más minimalista. Vean las dos últimas firmas con las que me he encaprichado y juzguen ustedes mismos.

-Por exceso: SHOUROUK.

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Shourouk Rhaiem, parisina de ascendencia tunecina, tras haber trabajado para Chloé, Galliano o Roberto Cavalli creó su propia firma de joyería, que define como de “alta costura”. Inspirada en sus viajes, combina en sus creaciones referencias a Bollywood, los 80 o la opulencia de la aristocracia rusa. Sus diseños se componen principalmente de cristales de Swarosvski, que combina con piezas de PVC, cuerda, o piezas de colores fluorescentes. Sueño con el momento en que uno de ellos caiga en mis manos.

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-Por defecto: ODETTE NEW YORK.

Completamente opuesta a la exuberancia de Shourouk, esta línea de joyería, con sede en Brooklyn (donde se diseña y produce artesanalmente toda la colección) se inspira en formas orgánicas e industriales y especímenes naturales.

Calíope.

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