Me esperaba un largo viaje en tren, así que dediqué un buen rato a examinar detenidamente revistas de moda, en busca de inspiración. Curiosamente, cada vez son menos las propuestas originales de las redactoras de este tipo de revistas, ocupando la mayoría de sus páginas fotos y más fotos de celebridades, escrutando su look al mínimo detalle y dando pistas para copiarlo, a ser posible de la manera más económica.

Es cierto que siempre, ya sea cuestión de moda o comportamiento, buscamos un referente al que aferrarnos, un modelo a seguir, un  prototipo al que copiar; pero cuidado, problema,  pensemos hasta qué punto tiene sentido que vayamos por ahí trescientas Olivias Palermo, Alexas Chung o Poppys Delevigne. La moda, prescindiendo de su faceta más funcional, sólo tiene sentido como forma de expresión, como reflejo de nuestra personalidad; define tanto a una persona como el conjunto de libros que forman su librería, la música que escucha o la decoración de su casa. Es por ello que parece cuestionable el ansia por parecer un calco del aspecto de los demás. Más aún, cuando ya no existen barreras en el ámbito de la moda, cualquier combinación es posible y los límites a la creatividad sólo vienen impuestos por el bolsillo de cada uno.

Puede que sean las infinitas posibilidades las que nos hagan buscar un referente y no perdernos en la búsqueda del modelo perfecto, pero ¿con qué criterio elegimos a quién debemos imitar? ¿Quién ha decidido que estas it-girls que aparecen en todas y cada una de las revistas son las más estilosas del planeta y por ello nos inclinamos a seguir sus dictados?

Entiéndanme, yo misma muero por la mitad de sus modelos, pero creo que el estilo y la elegancia es otra cosa, y empieza por ser uno mismo. Creo que el estilo es mi abuela, que siempre se pinta los labios para no salir de casa en todo el día. Estilo es actitud.

Reflejo de ello resulta la proliferación de firmas o marcas que están empezando a contratar modelos de avanzada edad para sus campañas. Ya no es preciso que se cumplan los cánones clásicos de belleza y juventud para incentivar las ventas, sino que las modelos demuestren una fiereza y originalidad en la que nos veamos representados. Muchas mujeres mayores, son fiel imagen de ello; son iconos de estilo, no por lo que lleven puesto, sino por la seguridad en sí mismas y su actitud.

 

Jacqueline “Tajah” Murdock, de 82 años, para Lanvin.

 

Iris Apfel, de 91 años, para MAC.

 

Jacky O’Shaughnessy, de 60 años, para American Apparel.

 Campaña de Dove.

Mi último descubrimiento, el blog Advanced Style, de Ari Seth Cohen, fotógrafo que recorre las calles de Nueva York en busca de los más originales estilismos de personas mayores. Como él mismo dice en su presentación: “respetad a vuestros mayores y dejad que estas señoras os enseñen un par de cosas sobre vivir la vida en plenitud. Advanced Style  ofrece la prueba de que el estilo personal avanza con la edad”.

 

Queda visto para sentencia.

Calíope.

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