Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello,
que en mi juventud me deslumbraba;
aunque ya nada pueda devolver
la hora del esplendor en la hierba
de la gloria en las flores,
no hay que afligirse.
Porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo.

 Práctico y melancólico poema que escribe William Wordsworth y  posteriormente dará nombre a una película dirigida por Elia Kazan en 1961.

Dedico mi entrada a este filme por ser uno de los que más me impactó y que definiría a grandes rasgos como una película “especial”.

 La historia gira en torno a dos enamorados, Deanie y Bud y al conflicto existente sobre el mantenimiento de relaciones sexuales antes del matrimonio. Los impedimentos para casarse serán fruto de las diferencias sociales entre ambas familias así como la influencia y presión que éstas tienen sobre los protagonistas.

Es un drama romántico, pero no puede resultar más encantadora la pareja formada por un joven y atractivo Warren Beatty y una espléndida Natalie Wood.  Forman un dúo cinematográfico insuperable que derrocha grandes dosis de fuerza, pasión,  osadía y dolorosa angustia.

 

He visto varias veces esta película y creo que en ninguna de ellas he podido evitar llorar desconsoladamente.  Es tan realista que asusta;  Asusta la idea de no conseguir lo que uno quiere; de disiparse en sí mismo, de llegar al delirio;  asusta enormemente el solo pensamiento de perder lo que uno ama; asusta el desconcierto por no haber perseverado más en la lucha o la sola idea de haber hecho demasiado; los proyectos si no son como se habían planeado; el volver y no encontrar lo que uno tanto anhela; la aceptación de lo que pudo ser y no fue; y el seguir viviendo a pesar de las heridas, a pesar de la belleza que tuvo aquello…

 Pero también hay un hueco para la esperanza, y en un entorno enormemente dramático, esta película transmite ilusión. La ilusión de tener en propiedad ese recuerdo que no puede sernos arrebatado por nadie; ese recuerdo al que en momentos de dificultades acudiremos siempre; ese recuerdo que en numerosas ocasiones será nuestro único refugio, nuestro único aliento; ese recuerdo en el que tenemos que trabajar en vida, cuando queremos, cuando tenemos fuerza y pasión, para que sea nuestro único consuelo si alguna vez creemos estar prácticamente muertos. Queda visto para sentencia….

Érato

 

 

 

 

 

 

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